{"id":501400,"date":"2025-02-12T16:32:59","date_gmt":"2025-02-12T15:32:59","guid":{"rendered":"https:\/\/plumvillage.org\/?p=501400"},"modified":"2025-02-12T16:33:01","modified_gmt":"2025-02-12T15:33:01","slug":"el-viejo-arbol-y-el-pajaro-blanco-un-cuento-alegorico-en-el-corazon-de-la-guerra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/plumvillage.org\/es\/articles-es\/el-viejo-arbol-y-el-pajaro-blanco-un-cuento-alegorico-en-el-corazon-de-la-guerra","title":{"rendered":"El viejo \u00e1rbol y el p\u00e1jaro blanco: un cuento aleg\u00f3rico en el coraz\u00f3n de la guerra"},"content":{"rendered":"\n<p>Nos gustar\u00eda invitarte a leer este cuento de Th\u00e2y, escrito en plena guerra de Vietnam, en honor de Nhat Chi Mai, una de sus alumnas que se inmol\u00f3 para pedir la paz.<\/p>\n\n\n\n<p>Este cuento nos ofrece el Dharma en forma de una met\u00e1fora tan bella como perturbadora: el fuego representa la guerra y las bombas que destruyen el santuario sagrado de todo un pueblo que sufre una destrucci\u00f3n cotidiana. El p\u00e1jaro blanco representa los incansables esfuerzos de Th\u00e2y y de todos los que trabajan por la paz con un coraz\u00f3n compasivo y un esp\u00edritu de no violencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Podemos dedicar este cuento a todos aquellos que han perdido su refugio, su lugar de vida y que se sienten en peligro. Este cuento es profundo y m\u00edstico, y ofrece una visi\u00f3n penetrante de la p\u00e9rdida y la destrucci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestro deseo es que sirva de consuelo a todas las personas del mundo que sufren p\u00e9rdidas en este preciso momento: en California, en Gaza, en Ucrania y en todas partes.<\/p>\n\n\n\n<p>Sabemos que en todo el mundo es un sufrimiento grande y real perder el hogar y todo lo que nos es querido, o ver c\u00f3mo se queman o bombardean mezquitas, bibliotecas e iglesias. Lo sentimos profundamente aqu\u00ed, en Plum Village.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"400\" height=\"281\" src=\"https:\/\/plumvillage.org\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/pajaro-blanco.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-501401\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Ilustraci\u00f3n de la hermana Tuyet Hoa en honor a Nhat Chi Mai<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><em>El viejo \u00e1rbol y el p\u00e1jaro blanco<\/em><\/h2>\n\n\n\n<p>Por THICH NHAT HANH<\/p>\n\n\n\n<p>Publicado en \u00ab El ni\u00f1o de piedra y otras historias vietnamitas\u00bb (Oniro, 2004)<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9rase una vez un \u00e1rbol enorme y muy antiguo que se alzaba en el coraz\u00f3n del bosque. Nadie sab\u00eda cu\u00e1ntos miles de a\u00f1os llevaba en pie. Su tronco era tan imponente que hac\u00edan falta dieciocho personas para rodearlo. Sus grandes ra\u00edces sobresal\u00edan de la tierra y se extend\u00edan en un radio de m\u00e1s de cincuenta metros. Su corteza, dura como la piedra, lastimaba el dedo de cualquiera que intentara presionar una u\u00f1a contra ella. En sus ramas hab\u00eda decenas de miles de nidos, hogar de cientos de miles de p\u00e1jaros, grandes y peque\u00f1os. La tierra siempre permanec\u00eda fresca bajo su follaje.<\/p>\n\n\n\n<p>Al amanecer, los primeros rayos del sol parec\u00edan la batuta de una orquesta que dirig\u00eda una gran sinfon\u00eda. Los cantos de los miles de p\u00e1jaros eran tan majestuosos como una gran orquesta filarm\u00f3nica. Todas las criaturas del bosque y de las monta\u00f1as se despertaban lentamente, en dos o cuatro patas, maravilladas.<\/p>\n\n\n\n<p>En aquel \u00e1rbol, a unos doce metros del suelo, hab\u00eda un hueco tan grande como un pomelo de Bien Hoa, que conten\u00eda un peque\u00f1o huevo marr\u00f3n. Nadie sab\u00eda si lo hab\u00eda puesto all\u00ed un p\u00e1jaro, o si proced\u00eda del aire sagrado del bosque o de la energ\u00eda vital del gran \u00e1rbol.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00edan pasado treinta a\u00f1os y el huevo permanec\u00eda intacto. A veces, por la noche, los p\u00e1jaros se despertaban de su sue\u00f1o por una luz brillante que sal\u00eda del hueco del \u00e1rbol, iluminando parte del bosque. Una noche de luna llena, bajo el cielo estrellado, el huevo se abri\u00f3, dejando salir un extra\u00f1o pajarillo.<\/p>\n\n\n\n<p>El polluelo lanz\u00f3 un peque\u00f1o grito en el fr\u00edo bosque; su canto, ni tr\u00e1gico ni atrevido, expresaba sobre todo asombro y sorpresa. Sigui\u00f3 piando hasta que aparecieron los primeros rayos de sol, dando paso a la sinfon\u00eda matutina. Entonces cantaron miles de p\u00e1jaros, y el polluelo dej\u00f3 de llorar.<\/p>\n\n\n\n<p>El p\u00e1jaro creci\u00f3 r\u00e1pidamente. Nunca le faltaron nueces ni semillas que las aves nodrizas le tra\u00edan al hueco del \u00e1rbol. Pero pronto el hueco se qued\u00f3 peque\u00f1o y el p\u00e1jaro tuvo que buscar un hogar m\u00e1s grande. Habiendo aprendido a volar, se fue a recoger ramas y briznas para construirse un nuevo nido. El huevo era marr\u00f3n, pero el p\u00e1jaro era blanco como la nieve. Desplegaba sus grandes alas y volaba siempre despacio, con gran serenidad. A menudo se aventuraba lejos, explorando valles remotos donde admiraba las blancas cascadas que ca\u00edan d\u00eda y noche, semejantes a la majestuosa respiraci\u00f3n de la tierra y el cielo. A veces se ausentaba durante d\u00edas enteros. Y cuando regresaba, nunca abandonaba su nido, permaneciendo all\u00ed noche y d\u00eda, perdido en sus pensamientos. Sus ojos, radiantes de luz, expresaban siempre el mismo asombro.<\/p>\n\n\n\n<p>En lo alto del viejo bosque de Dai Lao hab\u00eda un refugio donde viv\u00eda un monje desde hac\u00eda casi cincuenta a\u00f1os. El p\u00e1jaro sobrevolaba a menudo el bosque y, en varias ocasiones, hab\u00eda visto a un monje que caminaba tranquilamente hacia el arroyo con una tinaja en la mano. Un d\u00eda, el p\u00e1jaro vio a dos monjes que volv\u00edan del manantial, charlando. Aquella noche, se escondi\u00f3 entre las ramas de un \u00e1rbol y los escuch\u00f3 hablar toda la noche en su refugio, a la luz de un crepitante fuego de le\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>El p\u00e1jaro planeaba alto en el cielo sobre el viejo bosque; pod\u00eda pasar d\u00edas enteros sin necesidad de posarse. Sobrevolaba el gran \u00e1rbol y todas las criaturas de la monta\u00f1a y el bosque, ocultas entre la hierba, los matorrales y las ramas. Desde que hab\u00eda sorprendido la conversaci\u00f3n de los dos monjes, se hac\u00eda cada vez m\u00e1s preguntas: \u00ab\u00bfDe d\u00f3nde vengo y ad\u00f3nde voy?\u00bb \u00ab\u00bfCu\u00e1ntos miles de a\u00f1os m\u00e1s vivir\u00e1 el gran \u00e1rbol?\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El p\u00e1jaro hab\u00eda o\u00eddo a los dos monjes hablar del tiempo. \u00ab\u00bfQu\u00e9 es el tiempo?\u00bb \u201c\u00bfPor qu\u00e9 el tiempo nos ha tra\u00eddo hasta aqu\u00ed y por qu\u00e9 se nos llevar\u00e1 de vuelta?\u201d. \u00abLas nueces que comen los p\u00e1jaros tienen su propia naturaleza. \u00bfC\u00f3mo puedo descubrir la naturaleza del tiempo?\u00bb. Al p\u00e1jaro le hubiera gustado atrapar algo de tiempo, guardarlo en su nido durante varios d\u00edas y observar su naturaleza. Estaba dispuesto a dedicarle meses, incluso a\u00f1os, si era necesario.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando sobrevolaba el viejo bosque, el p\u00e1jaro ten\u00eda la impresi\u00f3n de ser como un globo redondo llevado por el aire. Se dijo a s\u00ed mismo que su naturaleza era tan vac\u00eda como un globo, que ese vac\u00edo era la esencia de su existencia, pero tambi\u00e9n la fuente de su sufrimiento. \u00abSi comprendiera el tiempo, podr\u00eda conocerme a m\u00ed mismo\u00bb, pens\u00f3 el p\u00e1jaro.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"768\" src=\"https:\/\/plumvillage.org\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/pajaro-blanco-2-1024x768.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-501412\" srcset=\"https:\/\/plumvillage.org\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/pajaro-blanco-2-1024x768.jpeg 1024w, https:\/\/plumvillage.org\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/pajaro-blanco-2-499x374.jpeg 499w, https:\/\/plumvillage.org\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/pajaro-blanco-2-768x576.jpeg 768w, https:\/\/plumvillage.org\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/pajaro-blanco-2.jpeg 1536w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Foto de Bob Frewin<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Tras d\u00edas y noches de vuelo y contemplaci\u00f3n, el p\u00e1jaro regres\u00f3 a su nido para posarse tranquilamente. Hab\u00eda tra\u00eddo del bosque Dai Lao un poco de tierra que sosten\u00eda en sus garras para examinarla. El monje del bosque Dai Lao hab\u00eda dicho a su amigo: \u00abEl tiempo reside en la eternidad, donde el amor y tu amada son uno. Cada brizna de hierba, cada terr\u00f3n de tierra, cada hoja est\u00e1 unida a ese amor\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el p\u00e1jaro no hab\u00eda comprendido a\u00fan lo que era el tiempo. El terr\u00f3n de tierra tra\u00eddo del bosque de Dai Lao no hab\u00eda revelado nada. Quiz\u00e1 el monje hab\u00eda mentido a su amigo. \u00abEl tiempo habita en el amor, pero \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 el amor?\u00bb. El p\u00e1jaro record\u00f3 las cascadas que ca\u00edan sin cesar en el bosque del noroeste. Se pasaba horas escuch\u00e1ndolas. Entonces se ve\u00eda a s\u00ed mismo como una cascada, jugando con la luz y acariciando los guijarros, como si \u00e9l mismo fuera la fuente de la que manaba eternamente el agua.<\/p>\n\n\n\n<p>Un d\u00eda, hacia el mediod\u00eda, mientras sobrevolaba el bosque de Dai Lao, el p\u00e1jaro vio que el refugio hab\u00eda desaparecido. Todo el bosque se hab\u00eda quemado y s\u00f3lo quedaba un mont\u00f3n de cenizas donde antes hab\u00eda estado el refugio. Enloquecido, el p\u00e1jaro empez\u00f3 a buscar al monje. Ya no estaba en el bosque. \u00bfD\u00f3nde estaba? Por todas partes ve\u00eda cad\u00e1veres de animales y p\u00e1jaros. \u00bfHab\u00eda sido devorado el monje por las llamas? \u00abTiempo, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1s? \u00bfPor qu\u00e9 nos traes aqu\u00ed y por qu\u00e9 nos llevas de vuelta?\u00bb. El monje hab\u00eda dicho: \u00abEl tiempo habita en la eternidad\u00bb. As\u00ed que, si era cierto, tal vez el amor hab\u00eda vuelto a \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, preso de angustia, el p\u00e1jaro ech\u00f3 a volar hacia el viejo bosque. Por los gritos de los p\u00e1jaros y el crujido de las cortezas, estaba claro que el bosque era presa de las llamas. El p\u00e1jaro vol\u00f3 tan r\u00e1pido como pudo, e incluso m\u00e1s r\u00e1pido. El fuego iluminaba el cielo y se acercaba inexorablemente al gran \u00e1rbol. Cientos de miles de p\u00e1jaros chillaban aterrorizados.<\/p>\n\n\n\n<p>El p\u00e1jaro bati\u00f3 las alas febrilmente, con la esperanza de apagar el fuego, pero las llamas redoblaron su violencia. Baj\u00f3 en picado hacia el manantial, moj\u00f3 las alas en el agua y regres\u00f3 volando tan r\u00e1pido como pudo para sacudirse por encima del bosque. Pero las gotas de agua se convirtieron en vapor antes de tocar las llamas. Por desgracia, eso no fue suficiente. Aunque sumergiera todo su cuerpo en el agua, nunca ser\u00eda suficiente para controlar el fuego.<\/p>\n\n\n\n<p>Cientos de miles de p\u00e1jaros piaban, mientras que los polluelos, a\u00fan sin plumas suficientes para volar, lanzaban gritos penetrantes. Fue entonces cuando el fuego empez\u00f3 a devorar el gran \u00e1rbol. \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 no empezaba a llover?\u00bb \u201c\u00bfPor qu\u00e9 no ven\u00edan las cascadas, que se derramaban sin cesar en el bosque del noroeste?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El p\u00e1jaro lanz\u00f3 un grito desgarrador, a la vez tr\u00e1gico y apasionado, que de repente se convirti\u00f3 en el sonido de una cascada. En ese momento, comprendi\u00f3 la plenitud de su existencia. La soledad y el vac\u00edo se hab\u00edan desvanecido, sustituidos por la imagen del monje, la imagen del sol poni\u00e9ndose tras la monta\u00f1a y la imagen de la cascada fluyendo sin cesar durante miles de vidas.<\/p>\n\n\n\n<p>El grito del p\u00e1jaro se hab\u00eda convertido en el sonido de una cascada. Liberado de todo temor, se hab\u00eda convertido en lluvia que ca\u00eda sobre el fuego que asolaba el bosque, como una majestuosa cascada.<\/p>\n\n\n\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente, todo estaba en calma. Salieron los rayos del sol, pero no hubo sinfon\u00eda, ni alborada de decenas de miles de p\u00e1jaros. El fuego hab\u00eda reducido a cenizas zonas enteras del bosque. El gran \u00e1rbol segu\u00eda en pie, pero s\u00f3lo la mitad de sus ramas hab\u00edan sobrevivido al fuego, y estaban calcinadas. Por todas partes, cad\u00e1veres de p\u00e1jaros grandes y peque\u00f1os cubr\u00edan el suelo. El bosque estaba en silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>De repente, los p\u00e1jaros que hab\u00edan sobrevivido se llamaron unos a otros, gritando de asombro. \u00bfPor qu\u00e9 gracia el cielo, tan claro, hab\u00eda empezado de repente a verter lluvia para apagar el fuego? S\u00f3lo hab\u00edan visto al gran p\u00e1jaro blanco vertiendo agua con sus alas. Despu\u00e9s lo hab\u00edan buscado por todo el bosque, sin poder encontrarlo. Quiz\u00e1 se hab\u00eda ido a vivir a otro bosque. Tal vez hab\u00eda perecido en las llamas.<\/p>\n\n\n\n<p>El gran \u00e1rbol permanec\u00eda en silencio. Su tronco ennegrecido a\u00fan mostraba las cicatrices de sus heridas. Los p\u00e1jaros miraron al cielo y empezaron a construir nuevos nidos en las ramas que se hab\u00edan librado del fuego. Pero el viejo y maltrecho \u00e1rbol echaba de menos al p\u00e1jaro m\u00e1s que a ning\u00fan otro, pues era como un hijo para \u00e9l. Nacido del aire sagrado de la monta\u00f1a y de la energ\u00eda vital de sus cuatro mil a\u00f1os, querido p\u00e1jaro, \u00bfad\u00f3nde has ido?<\/p>\n\n\n\n<p>Escucha al monje: el tiempo ha devuelto el p\u00e1jaro al amor, la fuente de todo lo que es.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"561\" height=\"768\" src=\"https:\/\/plumvillage.org\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/carta-de-naht-chi-mai.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-501424\" srcset=\"https:\/\/plumvillage.org\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/carta-de-naht-chi-mai.webp 561w, https:\/\/plumvillage.org\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/carta-de-naht-chi-mai-499x683.webp 499w\" sizes=\"auto, (max-width: 561px) 100vw, 561px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Carta escrita por Nhat Chi Mai en la que anuncia que se inmolar\u00e1 al d\u00eda siguiente para llamar a la paz<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nos gustar\u00eda invitarte a leer este cuento de Th\u00e2y, escrito en plena guerra de Vietnam, en honor de Nhat Chi Mai, una de sus alumnas que se inmol\u00f3 para pedir la paz. Este cuento nos ofrece el Dharma en forma de una met\u00e1fora tan bella como perturbadora: el fuego representa la guerra y las bombas<\/p>\n","protected":false},"author":1157,"featured_media":498702,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"sync_status":"","episode_type":"","audio_file":"","podmotor_file_id":"","podmotor_episode_id":"","castos_file_data":"","cover_image":"","cover_image_id":"","duration":"","filesize":"","filesize_raw":"","date_recorded":"","explicit":"","block":"","itunes_episode_number":"","itunes_title":"","itunes_season_number":"","itunes_episode_type":"","ep_exclude_from_search":false,"footnotes":""},"categories":[3581],"pv_series":[],"class_list":["post-501400","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articles-es"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/plumvillage.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Image-12.jpeg","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/plumvillage.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/501400","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/plumvillage.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/plumvillage.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plumvillage.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1157"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plumvillage.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=501400"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/plumvillage.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/501400\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":501435,"href":"https:\/\/plumvillage.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/501400\/revisions\/501435"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/plumvillage.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/498702"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/plumvillage.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=501400"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/plumvillage.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=501400"},{"taxonomy":"pv_series","embeddable":true,"href":"https:\/\/plumvillage.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pv_series?post=501400"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}