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Otras Prácticas

Despertar por la mañana

Cuando nos despertamos por la mañana y abrimos los ojos, podemos recitar la siguiente gatha.

Al despertar esta mañana sonrío
consciente de que tengo 24 horas nuevas ante mí.
Me propongo vivir plenamente en cada momento,
y a mirar a todos los seres con ojos de compasión.

Podemos empezar el día con la alegría de una sonrisa y la aspiración de dedicarnos al camino del amor y la comprensión. Somos conscientes de que hoy es un día nuevo y fresco, y tenemos 24 preciosas horas para vivir.

Intentamos levantarnos de la cama inmediatamente después de seguir tres respiraciones profundas para entrar en la Plena Consciencia. No demoramos nuestro despertar. Es posible que nos guste sentarnos y masajear suavemente la cabeza, el cuello, los hombros y los brazos para que la sangre circule. Podemos hacer algunos estiramientos para relajar nuestras articulaciones y despertar nuestro cuerpo. Beber una taza de agua tibia también es bueno para nuestro sistema a primera hora de la mañana.

Podemos Lavarnos o hacer lo que necesitemos antes de dirigirnos hacia la sala de meditación. Nos damos el tiempo suficiente para no tener que apresurarnos. Disfruta del cielo oscuro de la mañana. Muchas estrellas parpadean y nos saludan. Respira profundamente y disfruta del aire fresco. Mientras caminamos lentamente hacia el pasillo, dejamos que la mañana llene nuestro ser, despertando nuestro cuerpo y mente a la alegría de un nuevo día.

Meditación del Abrazo

Cuando abrazamos a alguien, nuestros corazones se conectan y sabemos que no somos seres separados. Abrazar con Plena Consciencia y concentración puede traer reconciliación, sanación, comprensión y mucha felicidad. La práctica del abrazo consciente ha ayudado a muchas personas a reconciliarse: padres e hijos, madres e hijas, amigos, y muchos otros.

Podemos practicar la meditación del abrazo con un amigo, con nuestra hija, nuestro padre, nuestra pareja o incluso con un árbol. Para practicar, primero hacemos una inclinación y reconocemos la presencia del otro. Entonces podemos disfrutar de tres respiraciones profundas y conscientes para estar completamente presentes. Entonces podemos abrir los brazos y comenzar el abrazo. Mantenemos el abrazo durante tres inspiraciones y espiraciones. Con la primera respiración, somos conscientes de que estamos presentes en este mismo momento y nos sentimos felices. Con la segunda respiración, somos conscientes de que la otra persona está presente en este momento y eso también nos hace felices. Con la tercera respiración, somos conscientes de que estamos aquí juntos, ahora mismo en esta tierra, y sentimos una profunda gratitud y felicidad por nuestra unión. Luego, podemos soltar a la otra persona e inclinarnos el uno al otro para mostrar nuestro agradecimiento.

Cuando nos abrazamos de esa manera, la otra persona se hace real y viva. No necesitamos esperar hasta que uno de nosotros tenga que salir de viaje, podemos abrazarnos ahora mismo y recibir la calidez y estabilidad de nuestro amigo en el momento presente. Abrazar puede ser una práctica profunda de reconciliación. Durante el abrazo silencioso, el mensaje puede ser muy claro: “Querida/querido, eres muy importante para mí. Lamento no haber sido consciente y considerado contigo. He cometido errores, dame la oportunidad de intentarlo de nuevo.»

Meditación del Té

La meditación del té es un momento para estar con la Sangha en una atmósfera alegre y serena. Solamente disfrutar de nuestro té juntos es suficiente. Es como una ocasión de “buenas noticias”, cuando compartimos nuestro gozo y felicidad de estar juntos.

A veces, cuando estamos tomando té con un amigo, no somos conscientes del té o ni siquiera de nuestro amigo sentado allí. Practicar la meditación del té es estar verdaderamente presentes con nuestro té y con nuestros amigos. Nos damos cuenta de que podemos vivir felices en el momento presente a pesar de todas nuestras penas y preocupaciones. Nos sentamos relajados sin necesidad de decir nada. Si queremos, también podemos ofrecer una canción, compartir historia o un ofrecer una danza.

Puedes traer un instrumento musical o preparar algo con anticipación. La meditación del té es para nosotros una oportunidad de regar las semillas de la felicidad y la alegría, de la comprensión y el amor en nuestro interior.

Vivir Juntos

Convivir es una práctica. En nuestro centro de práctica tenemos una oportunidad única de convivir estrechamente con amigos de diferentes países y orígenes. Juntos formamos un Cuerpo de Sangha, conectado por la práctica de la Plena Consciencia. Con nuestra energía colectiva de calma y de mirar profundamente, es posible que nos apoyemos unos a otros en el camino de la transformación. Esto requiere cooperación, habilidad y aceptación. Para vivir juntos debemos cultivar la comprensión, la comunicación y un corazón dispuesto. Tomemos el tiempo para conocer a las personas que nos rodean. Hemos descuidado a nuestros vecinos durante demasiado tiempo.

Al compartir nuestra vida diaria podemos alentarnos unos a otros en nuestra práctica y juntos construir diligencia y solidez. Compartir una habitación con otras personas es una oportunidad para desarrollar la comprensión y la compasión por nosotros mismos y por aquellos con quienes vivimos. Al ser conscientes de las personas con las que compartimos habitación, podemos identificar y apreciar sus cualidades positivas, creando una atmósfera de armonía. Sabemos que cuando la otra persona es feliz, nosotros también somos felices.

Podemos expresar nuestro respeto a nuestros compañeros de cuarto y al espacio que compartimos al ayudar a mantenerlo limpio y ordenado. Tratamos de ser considerados con nuestros compañeros de cuarto. Por ejemplo, antes de abrir una ventana, encender incienso o encender la luz, preguntamos primero a nuestros compañeros de habitación, para asegurarnos de que no los molestará. De esta manera, creamos un entorno de apoyo para practicar el amor bondadoso a través de las palabras, pensamientos y acciones.

El mayor regalo que podemos ofrecer a nuestros compañeros practicantes es nuestra práctica de Plena Consciencia. Nuestra sonrisa y nuestra respiración consciente comunican que estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo para encontrar la paz dentro de nosotros mismos y esperamos contribuir a la paz en la comunidad también. Si recordamos mantener una buena comunicación, nuestra felicidad fluirá.

Campana de Plena Consciencia

Si alguna vez visitas Plum Village, cuando llegues, posiblemente escucharás una campana, y de repente las personas a tu alrededor se van a detener, van a dejar de hablar y de moverse. Esto puede suceder también con el sonido del teléfono, con el reloj o con el sonido de la campana del monasterio. Estas son nuestras campanas de Plena Consciencia. Cuando escuchamos el sonido de la campana, relajamos nuestro cuerpo y somos conscientes de nuestra respiración. Lo hacemos con naturalidad, con placer y sin solemnidad ni rigidez.

Cuando escuchamos una de estas campanas de Plena Consciencia, detenemos nuestra conversación o cualquier cosa que estemos haciendo y llevamos nuestra atención a nuestra respiración. La campana que suena nos ha llamado:

Escucha Escucha,
este maravilloso sonido
me trae de vuelta
a mi verdadero hogar.

Al detenernos a respirar y restaurar nuestra calma y nuestra paz, nos liberamos, nuestro trabajo se vuelve más agradable y el amigo que tenemos frente a nosotros se vuelve más real. En casa podemos usar como nuestras campanas de Plena Consciencia el sonido de nuestro teléfono, las campanas de la iglesia local, el llanto de un bebé o incluso el sonido de los camiones de bomberos y las ambulancias. Con solo tres respiraciones conscientes podemos liberar las tensiones en nuestro cuerpo y mente y regresar a un estado de frescura y claridad.

Compartir el Dharma

«Compartir el Dharma» es una oportunidad para beneficiarse de los conocimientos y la experiencia de la práctica de los demás. Es un momento especial para compartir nuestras experiencias, nuestra alegría, nuestras dificultades y nuestras preguntas relacionadas con la práctica de la Plena Consciencia. Al practicar la escucha profunda mientras otros hablan, ayudamos a crear un ambiente tranquilo y receptivo. Al aprender a hablar sobre nuestra felicidad y nuestras dificultades en la práctica, contribuimos a la reflexión y la comprensión colectivas de la Sangha.

Por favor, basa tu compartir en tu propia experiencia de la práctica, más que ideas abstractas y temas teóricos. Podemos darnos cuenta de que muchos de nosotros compartimos dificultades y aspiraciones similares. Sentados, escuchando y compartiendo juntos, nos damos cuenta de nuestras verdaderas conexiones entre unos y otros.

Recuerda que todo lo que se comparte durante la sesión de «Compartir el Dharma» es confidencial. Si un amigo comparte sobre una dificultad que está enfrentando, respetamos que él o ella no desee hablar sobre esto fuera del tiempo para compartir el Dharma.

Noble Silencio

Al final de la meditación sentados por la noche y hasta después del desayuno a la mañana siguiente, observamos un periodo de silencio profundo. Esto es muy sanador. Dejamos que el silencio y la tranquilidad penetren en nuestra carne y huesos. Permitimos que la energía de la Sangha y su Plena Consciencia penetren en nuestro cuerpo y mente. Regresamos a nuestras carpas o dormitorios lentamente, conscientes de cada paso. Respiramos profundamente y disfrutamos de la quietud y la frescura. No hablamos con la persona que camina a nuestro lado; él o ella también necesita nuestro apoyo. Podemos quedarnos solos afuera con los árboles y las estrellas durante unos diez minutos, luego entrar para usar el baño, cambiarnos e irnos a dormir.

Acostados de espaldas, podemos practicar la relajación profunda hasta que llegue el sueño. Por la mañana, nos movemos con cuidado y en silencio, tomándonos el tiempo para respirar, para ir al baño y luego procedemos de inmediato a la sala de meditación. No tenemos que esperar a nadie. Cuando vemos a alguien en el camino, simplemente juntamos nuestras palmas y hacemos una reverencia, permitiéndole que disfrute de la mañana como lo hacemos nosotros.

Necesitamos que todos participen para que la práctica sea profunda y alegre. Esta es la práctica que hacemos todos los días, excepto en las noches de pereza y en los días festivos como la celebración de la luna llena. Gracias por su alegre práctica.

Comenzar de Nuevo

Comenzar de nuevo es mirarnos profunda y honestamente a nosotros mismos, nuestras acciones pasadas, nuestras palabras, pensamientos, y crear un nuevo comienzo dentro de nosotros mismos y en nuestras relaciones con los demás. En nuestro centro de práctica practicamos Comenzar de Nuevo como comunidad cada dos semanas, y a nivel individual con la frecuencia que nosotros queramos.

Practicamos Comenzar de Nuevo para aclarar nuestra mente y mantener nuestra práctica fresca. Cuando surge una dificultad en nuestras relaciones con los compañeros practicantes y uno de nosotros siente resentimiento o dolor, sabemos que es hora de comenzar de nuevo. La siguiente es una descripción del proceso de cuatro partes de Comenzar de Nuevo, tal como se usa en un entorno formal. Una persona habla a la vez y no es interrumpida durante su turno. Los otros practicantes practican la escucha profunda y la respiración consciente.

Regar las Flores

Esta es una oportunidad para compartir nuestro agradecimiento por la otra persona. Podemos mencionar casos específicos en los que la otra persona dijo o hizo algo que admiramos. Esta es una oportunidad para poner luz sobre las fortalezas y contribuciones del otro a la sangha y para alentar el crecimiento de sus cualidades positivas.

Expresión de arrepentimiento

Podemos mencionar cualquier falta de habilidad en nuestras acciones, en nuestras palabras o en nuestros pensamientos por los que aún no hemos tenido la oportunidad de disculparnos.

Expresar el dolor

Podemos compartir cómo nos sentimos heridos por una interacción con otro practicante, debido a sus acciones, su habla o sus pensamientos. (Para expresar dolor, primero regamos las flores de la otra persona, compartiendo al menos dos cualidades positivas que realmente hemos observado en él o ella. Expresar el dolor a menudo se realiza de uno a uno con otro practicante, en lugar de hacerlo en grupo. Si lo desean, es posible pedir el apoyo de una tercera persona que ambos respeten y en la que ambos confíen.

Compartir sobre una dificultad de largo plazo y pedir ayuda

Todos tenemos dificultades. A veces el dolor surge desde nuestro pasado y aflora en el presente. Cuando compartimos un problema con el que estamos lidiando, podemos permitir que las personas que nos rodean nos entiendan mejor y nos ofrezcan el apoyo que realmente necesitamos.

La práctica de Comenzar de Nuevo nos ayuda a desarrollar el habla amable y la escucha compasiva. Comenzar de Nuevo es una práctica de reconocimiento y apreciación de los elementos positivos dentro de nuestra Sangha. Por ejemplo, podemos notar que nuestra compañera de cuarto es generosa al compartir sus ideas o podemos notar que otra amiga se preocupa por las plantas.

Reconocer los rasgos positivos de los demás nos permite ver nuestras propias cualidades también. Junto con estos buenos rasgos, cada uno de nosotros tiene áreas de debilidad, como hablar desde el enojo o quedarse atrapado en percepciones erróneas. Cuando practicamos «regar las flores” apoyamos el desarrollo de buenas cualidades en los demás y al mismo tiempo ayudamos a disminuir las dificultades en la otra persona. Como en un jardín, cuando «regamos las flores» de amor bondadoso y la compasión entre unos y otros, también quitamos energía a las malas hierbas de la ira, los celos y las percepciones erróneas.

Podemos practicar Comenzar de nuevo todos los días expresando nuestro agradecimiento por nuestros compañeros practicantes y disculpándonos de inmediato cuando hacemos o decimos algo que los lastime. También podemos hacer saber respetuosamente a los demás cuando nos han herido. La salud y la felicidad de toda la comunidad dependen de la armonía, la paz y la alegría que existe entre cada miembro de la Sangha.

Día de Pereza

Un Día de Pereza es un día para vivirlo plenamente, sin ningún horario de actividades. Dejamos que el día se desenvuelva naturalmente sin preocuparnos demasiado por el tiempo. Es un día en el que podemos practicar como mejor nos plazca. Podemos hacer meditación caminando por nuestra propia cuenta o con un amigo, hacer meditación sentados en el bosque, quizás nos gustaría leer o escribir algo a nuestra familia o tal vez a un amigo.

Puede ser un día para mirar profundamente nuestra propia práctica y nuestras relaciones con los demás. Es posible que aprendamos mucho sobre cómo hemos estado practicando. Podemos reconocer qué hacer o no hacer para traer más armonía a nuestra práctica. A veces, tal vez nos forzarnos demasiado en la práctica y creamos desarmonía dentro y alrededor de nosotros. En este día, tenemos la oportunidad de equilibrarnos. Tal vez podemos darnos cuenta que simple y sencillamente necesitamos descansar, o que deberíamos practicar con más diligencia. Un Día de Pereza es un regalo para que nosotros y la Sangha lo disfrutemos, en nuestro propio tiempo y espacio. Es un día muy tranquilo para todos.

Gathas

Las gathas son versos cortos que nos ayudan a practicar la Plena Consciencia en nuestras actividades diarias. Una gatha puede abrir la puerta para experimentar profundamente acciones simples que a menudo damos por sentadas. Cuando enfocamos nuestra mente en una gatha, regresamos a nosotros mismos y nos hacemos más conscientes de cada acción. Cuando termina la gatha, continuamos nuestra actividad con una conciencia amplificada.

Cuando abrimos la llave del agua, podemos mirar profundamente y ver lo preciosa que es el agua. Recordamos no desperdiciar una sola gota, porque hay mucha gente en el mundo que ni siquiera tiene suficiente para beber. Mientras nos cepillamos los dientes, podemos proponernos usar el habla amorosa. Antes de encender el motor de nuestro automóvil, podemos prepararnos para un viaje seguro recitando la gatha para encender el automóvil:

Antes de arrancar el coche
Sé a dónde voy.
El auto y yo somos uno
si el coche va rápido, yo voy rápido.

Una gatha une nuestra mente y nuestro cuerpo. Con una mente tranquila y clara, plenamente consciente de las actividades de nuestro cuerpo, es menos probable que tengamos un accidente automovilístico. Las gathas son alimento para nuestra mente, nos dan paz, tranquilidad y alegría que podemos compartir con los demás. Nos ayudan a llevar la práctica ininterrumpida de la meditación a cada parte de nuestro día. Hay muchas gathas disponibles en nuestro libro de Cantos  y en el libro Present Moment, Wonderful Moment.

El cuerpo como práctica

Cuidar nuestro cuerpo es una práctica importante. Necesitamos que nuestro cuerpo esté sano para poder practicar. Los movimientos conscientes y la relajación profunda nos ayudan en nuestra nuestra práctica, nuestra salud y nuestra felicidad, y nos ayuda también a mantenernos en contacto con nuestro cuerpo.

Todos los días practicamos los diez Movimientos Conscientes, es una oportunidad para unir mente y cuerpo. Disfrutamos abriendo nuestro cuerpo, estirándonos hacia el cielo y soltándonos para tocar el suelo. Hacemos cada ejercicio con la conciencia de nuestra respiración y de nuestra acción. Encontramos una sensación de equilibrio y flexibilidad en nuestro propio cuerpo y mente. Practicamos de forma relajada, sin esforzarnos por ganar nada.

Practicar la relajación profunda en comunidad, siendo guiados por un practicante experimentado, crea una maravillosa energía de paz y armonía. Es una práctica de soltar por completo y regresar para cuidar nuestro cuerpo y mente. Usamos la respiración como un ancla para ayudarnos. Nuestra respiración también es como una ola, meciéndonos suavemente en una profunda paz. En este estado de reposo, nuestro cuerpo y mente pueden liberarse de sus cargas. Gran parte de la sanación ocurre simplemente al dejarse llevar y sumergirse en este estado de relajación total. Después de practicar la relajación profunda, dirigida por una hermana o un hermano en la práctica, podemos usar estas técnicas en cualquier momento que necesitemos descansar.

La práctica de los movimientos conscientes y la relajación profunda nos permite escuchar profundamente a nuestro cuerpo. Aprendemos a ser amables con nosotros mismos y a darnos espacio para comprender y crecer. Practicando de esta manera, nuestro cuerpo se convierte en nuestro amigo y no en una carga para nuestra práctica. La compasión hacia nosotros mismos permeará nuestras interacciones con los demás. La forma en que caminamos, nos movemos, nos sentamos, nos paramos y sostenemos nuestro cuerpo, son reflejos de nuestros estados mentales. Cuando nos movemos con facilidad, los que nos rodean también se sentirán ligeros y relajados en nuestra presencia.

Meditación del Servicio

Participar en la meditación de servicio puede ser una gran felicidad. Es una oportunidad para participar en el mantenimiento y cuidado de nuestro centro de práctica mientras disfrutamos de nuestra práctica de Plena Consciencia. Cuando lavamos los autos, o volteamos las pilas de abono o cortamos leña, nos mantenemos conscientes de nuestra respiración y de la actividad que estamos haciendo. Hablamos solo cuando es necesario y sobre el trabajo que tenemos entre manos. Podemos mantener una sensación de ligereza y tranquilidad mientras trabajamos. Un ambiente tranquilo puede hacer que el trabajo sea más agradable y placentero.
Cuando trabajamos en el jardín, nos ponemos en contacto con las plantas y alimentamos nuestra conexión con la tierra en la que vivimos. Al barrer y fregar el piso de las salas de meditación vemos que ya estamos practicando para calmar nuestra mente y cuerpo. Por favor, no te apresures demasiado para hacer el trabajo. Nuestra contribución más importante a la Sangha es mantener nuestra práctica de Plena Consciencia.

La meditación del servicio nos conecta con nuestra vida cotidiana, tanto aquí como cuando regresamos a casa. Mientras trabajamos en nuestra computadora, preparamos la cena para nuestra familia o damos una clase, podemos practicar detenernos, calmarnos y refrescarnos con nuestra respiración consciente. Podemos relajarnos y sonreír a nuestros compañeros de trabajo y mantener el ritmo para mantener un estado de ánimo ligero y sereno.

Soledad

Aunque en nuestra vida diaria estamos constantemente con la Sangha, también estamos en soledad. La soledad no se trata de estar solo en lo alto de las montañas, o en una cabaña en lo profundo del bosque, no se trata de escondernos de la civilización. La verdadera soledad nace de un corazón estable que no se deja llevar por ni la multitud; ni por nuestras penas del pasado, ni las preocupaciones por el futuro, ni la ilusión por el presente. No nos abandonamos a nosotros mismos; no perdemos nuestra Plena Consciencia. Refugiarse en la respiración consciente y volver al momento presente, es refugiarse en la hermosa y serena isla que hay dentro de cada uno de nosotros.

Participamos junto con la Sangha para meditar sentados, caminar, comer, trabajar, pero siempre estamos también dentro de nuestra propia isla. Podemos disfrutar de estar junto a nuestros hermanos y hermanas, pero no estamos atrapados y perdidos en las emociones y las percepciones. En cambio, vemos que la Sangha es nuestro apoyo. Cuando vemos a una hermana moverse con Plena Consciencia, hablar con amor y disfrutar de su trabajo, ella es nuestro recordatorio para volver a nuestra propia fuente de Plena Consciencia. Volver a la Plena Consciencia es volver a la soledad.

Cuando disfrutamos de nuestro tiempo con las personas y los amigos que nos rodean y no nos sentimos perdidos en nuestras interacciones con los demás, entonces, incluso en medio de la sociedad, podemos sonreír y respirar en paz, viviendo en nuestra isla interior.

Tocar la Tierra

La práctica de «Tocar la Tierra», también conocida como inclinarnos profundamente o postrarnos, nos ayuda a regresar a la Tierra, a nuestras raíces y a reconocer que no estamos solos, sino conectados a toda una corriente de ancestros sanguíneos y espirituales. Tocamos la Tierra para dejar ir la idea de que estamos separados y para recordarnos que somos la Tierra y somos parte de la Vida.

Para comenzar esta práctica, une tus palmas frente a tu pecho en forma de capullo de loto. Luego, bajas suavemente para que las cuatro extremidades y la frente descansen cómodamente en el suelo. Mientras tocas la Tierra, colocas las palmas hacia arriba, mostrando su apertura a las Tres Joyas: el Buda, el Dharma y la Sangha. Cuando tocamos la Tierra, respiramos toda la fuerza y estabilidad de la Tierra, y exhalamos nuestro sufrimiento: nuestros sentimientos de ira, odio, miedo, insuficiencia y dolor. Es una práctica maravillosa.

Puedes usar estos textos para guiar tu práctica

LOS TRES TOQUES DE LA TIERRA

THE FIVE EARTH TOUCHINGS

TOUCHING THE EARTH TO MOTHER EARTH

Tomar Refugio

Cuando recitamos los Cinco Entrenamientos de Plena Consciencia o recitamos los sutras, practicamos tomar refugio en las tres joyas. Practicamos Tocar la Tierra para mostrar también nuestra gratitud al Buda, el Dharma y la Sangha. Tomar refugio es el reconocimiento y la determinación de encaminarse hacia lo más bello, verdadero y bueno. Tomar refugio es también la conciencia de que uno tiene la capacidad de comprender y amar.

El Buda es quien nos muestra el camino en esta vida. El Buda es la persona histórica que vivió hace 2600 años y todos nuestros maestros ancestrales que nos conectan con el Buda. El Buda también es la naturaleza del despertar en todos los seres. Cada elemento del universo que nos muestra el camino del amor y la comprensión es el Buda. La mirada abierta de un niño y el rayo de sol que hace que la flor despliegue su belleza también contienen la naturaleza del despertar.

«El Dharma» son las enseñanzas de amor y comprensión. El Dharma son las enseñanzas del Buda histórico y sus descendientes en forma de discursos, comentarios y preceptos que nos muestran el camino que conduce a la paz, a la visión profunda, al amor y a la comprensión. El Dharma son todos los elementos de nuestro mundo y de nuestra conciencia que nos guían por el camino de la liberación. El Dharma viviente está contenido en todos los rincones del universo. La nube flotante está predicando en silencio sobre la libertad y la hoja que cae nos está dando una charla de Dharma sobre la práctica de soltar. Cada vez que respiras y caminas con Plena Consciencia o miras a otra persona con los ojo de la comprensión y la compasión, estás dando una charla de Dharma en silencio.

La Sangha es la comunidad que vive en armonía y plena conciencia. Tus maestros, tus amigos y tú mismo son todos elementos de tu Sangha. Un camino en el bosque también podría ser un miembro de tu Sangha, ayudándote en el camino de la transformación. Puedes compartir tus alegrías y tus dificultades con tu Sangha. Puedes soltar y relajarte en la calidez y la fuerza de tu Sangha. La Sangha es un río, que fluye y se dobla con flexibilidad, respondiendo al entorno en el que se encuentra. Refugiados en la Sangha, nos unimos a la corriente de la vida, fluyendo y volviéndonos uno con todas nuestras hermanas y hermanos en la práctica. En el marco de una Sangha, la práctica es más fácil y mucho más agradable.

Cuerpo de Sangha

Todo el que viene a practicar es miembro de la sangha. Incluso si venimos a Plum Village por solo una semana, nuestra presencia y nuestra práctica pueden contribuir a la vitalidad y armonía de la sangha.

En la sociedad, gran parte de nuestro sufrimiento proviene de sentirnos desconectados unos de otros. A menudo no sentimos una conexión real ni siquiera con las personas con las que vivimos cerca, como nuestros vecinos, nuestros compañeros de trabajo e incluso los miembros de nuestra familia. Cada persona vive por separado, aislada del apoyo de la comunidad. Estar con la Sangha puede curar estos sentimientos de aislamiento y separación. Practicamos juntos, compartimos una habitación, comemos juntos y limpiamos los trastes juntos. Con solo participar con otros practicantes en las actividades diarias, podemos experimentar un sentimiento tangible de amor y aceptación.

Thay suele decir que la sangha es un jardín, lleno de muchas variedades de árboles y flores. Cuando podemos vernos a nosotros mismos y a los demás como flores y árboles hermosos y únicos, podemos verdaderamente crecer para comprendernos y amarnos unos a otros. Una flor puede florecer a principios de la primavera y otra flor puede florecer a fines del verano. Un árbol puede dar muchos frutos y otro árbol puede ofrecer una sombra fresca. Ninguna planta es mayor, menor o igual que cualquier otra planta del jardín. Cada miembro de la sangha también tiene dones únicos para ofrecer a la comunidad. Cada uno de nosotros tiene áreas que también necesitan atención. Cuando podemos apreciar la contribución de cada miembro y ver nuestras debilidades como potencial de crecimiento, podemos aprender a vivir juntos en armonía. Nuestra práctica es ver que somos una flor o un árbol y que somos todo el jardín también, todos interconectados.

Construir la Sangha

Construir una Sangha es como plantar un girasol. Necesitamos saber qué condiciones apoyarán el crecimiento de la flor y qué condiciones obstruirán su crecimiento. Necesitamos semillas saludables, jardineros calificados y mucho sol y espacio para crecer. Cuando participamos en la construcción de una Sangha, lo más importante que debemos recordar es que lo estamos haciendo juntos. Cuanto más abrazamos a la Sangha, más podemos soltar el sentimiento de un yo separado. Podemos relajarnos en la sabiduría colectiva y las percepciones de la Sangha. Podemos ver claramente que los ojos, las manos y el corazón de la Sangha son más grandes que los de cualquier miembro individual de la Sangha.

Tenemos la oportunidad de ayudar a construir nuestra Sangha en todo momento, participando en las actividades de la Sangha, contribuyendo con nuestra energía y conocimientos. Para mantener nuestra propia práctica cuando dejamos el centro de práctica, necesitamos saber cómo construir una Sangha. Necesitamos ser activos para establecer conexiones con quienes nos rodean. Cuando nos damos cuenta de nuestra verdadera naturaleza de interser, naturalmente buscamos conectarnos con otros, compartiendo nuestra práctica y buscando el apoyo y la guía de nuestros compañeros practicantes.

Thay nos instruye a ser entusiastas en la práctica de la Plena Consciencia. El pasado ya se fue y el futuro es incierto, solo en el presente podemos descubrir el milagro de la vida. Viviendo con este espíritu, ya somos miembros valiosos de nuestra Sangha y sabremos involucrarnos en el proceso continuo de construir un refugio para muchos seres.

Thay nos anima a todos a ser constructores de Sangha, siguiendo los pasos de «El Despierto», que fue un gran constructor de Sanghas. Cuando somos capaces de vivir y practicar en armonía en una comunidad pequeña, podemos compartir esta armonía con una Sangha más grande, nuestra familia y amigos, nuestros compañeros de trabajo y nuestros compañeros de práctica. Cuando hay alegría en la práctica de la construcción de la Sangha, entonces sabemos que lo estamos haciendo correctamente.

Cuidando de la Ira

Thay a menudo compara nuestra ira con la de un bebé pequeño que le grita a su mamá. Cuando el bebé llora, su mamá lo toma suavemente entre sus brazos, lo escucha y observa atentamente para descubrir qué le pasa. La acción amorosa de abrazar a su hijo con ternura, alivia ya el sufrimiento del bebé. Asimismo, podemos tomar nuestro enojo en nuestros brazos amorosos y de inmediato sentiremos un alivio. No necesitamos rechazar nuestra ira. Es una parte de nosotros que necesita nuestro amor y nuestra escucha profunda, al igual que un bebé.

Una vez que el bebé se ha calmado, la madre puede sentir si el bebé tiene fiebre o necesita un cambio de pañal. Cuando nos sentimos relajados y tranquilos, también podemos mirar profundamente nuestro enojo y ver claramente las condiciones que permiten que nuestro enojo aumente.

Cuando estamos enojados, es mejor abstenerse de decir o hacer nada. Es podemos desviar nuestra atención de la persona o situación que está regando la semilla de la ira en nosotros. Deberíamos tomarnos este tiempo para regresar a nosotros mismos. Podemos practicar la respiración consciente y la meditación caminando al aire libre para calmar y refrescar nuestra mente y cuerpo. Después, cuando estemos más tranquilos y relajados, podemos comenzar a mirarnos profundamente a nosotros mismos, a la persona y situación que causan que surja el enojo en nosotros. A menudo, cuando tenemos una dificultad con una persona en particular, esta persona puede tener una característica que refleja una debilidad propia que es difícil de aceptar. A medida que crecemos en nuestra capacidad de amarnos y aceptarnos a nosotros mismos, esto se extenderá naturalmente a quienes nos rodean.

Inclinarse o no inclinarse…

Thay les ha dicho a sus alumnos con frecuencia: “Inclinarse o no inclinarse no es la cuestión. Lo importante es estar atento «. Cuando saludamos a alguien con una reverencia, tenemos la oportunidad de estar presentes con esa persona y con la naturaleza del despertar, de la Budeidad, dentro de nosotros y dentro de la otra persona. No nos inclinamos solo para ser corteses o diplomáticos, sino para reconocer el milagro de estar vivos.

Regresando a Casa

No hay venir ni partir, porque siempre estaremos contigo y tú estarás con nosotros. Cuando regresemos a casa después del retiro y recordemos respirar conscientemente, sabremos que los amigos de Plum Village y nuestro cuerpo de Sangha de todo el mundo también están respirando. En cualquier momento que queramos, podemos refugiarnos en las prácticas de respiración consciente, alimentación consciente, habla amorosa y muchas otras prácticas maravillosas. Cuando lo hagamos, nos dejaremos de sentir solos y no sentiremos muy conectados. Nos volvemos tan grandes como el Cuerpo de la Sangha.

Continuemos con nuestra práctica cuando estemos de vuelta en nuestros hogares, nuestras familias y en la sociedad. Como hemos aprendido a vivir en armonía con la Sangha en Plum Village, también podemos cultivar la armonía en nuestras familias y en la sociedad. A medida que hemos aprendido a comprender y apreciar a nuestros amigos en la práctica, también podemos aprender a comprender y apreciar a nuestros compañeros de trabajo y vecinos. Podemos practicar el habla amorosa con extraños en el autobús de la ciudad, tal como lo haríamos con las hermanas y hermanos en Plum Village. La práctica de la Plena Consciencia está dondequiera que vayamos.

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What is Mindfulness

Thich Nhat Hanh January 15, 2020

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